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El silencio es una medicina para el cerebro

La ausencia de ruido ambiental crea nuevas células cerebrales, mejora la memoria, tiene un potente efecto antiestrés y beneficia nuestro estado emocional.

El silencio es un bien cada vez más preciado. Tanto que se ha convertido en un atractivo turístico que se equipara al de otros recursos más convencionales, como las posibilidades de ocio o la oferta gastronómica.

Tienen un éxito indiscutible los retiros de silencio y meditación, los hoteles en árboles o los omnipresentes auriculares, que más veces de las que creemos no se usan para escuchar música sino para aislarse del ruido.

Trece millones de europeos padecen trastornos del sueño. El ruido ambiental, sobre todo el del tráfico, es una importante causa de este trastorno, y tiene numerosas consecuencias negativas sobre la salud.
Pero lo más asombroso es que sus efectos no son solo preventivos, sino que estar expuesto al silencio puede revertir ciertas enfermedades, especialmente las que afectan al cerebro.

Los experimentos neurocientíficos con meditadores expertos, realizados con aparatos de imagen como la tomografía computerizada, donde se pueden ver las reacciones y funcionamiento de sus cerebros, han demostrado una mayor frecuencia de base de ondas alfa, relacionadas con los estados de calma y relajación (en contraste con las ondas beta, que son las que están mayoritariamente activas durante la vigilia).

Vistos estos datos, el papel del silencio va más allá de una simple herramienta de prevención o terapéutica y adquiere una dimensión emocional y espiritual, pues valores como la empatía, la generosidad, el perdón o la gratitud serían impensables sin esa autoconciencia que solo puede procurar un cerebro en paz, libre de “ruidos” externos.

Bungalows Playa Famara, para desconectar en un paisaje virgen lejos del bullicio y reconectar con tu paisaje interior poblado de esos valores hoy tan escasos como el propio silencio en medio de una sistema de vida ajetreada y consumista.

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